lunes, 11 de mayo de 2015









CARACTERÍSTICAS DEL MEDIO RURAL 

El medio rural está en decadencia desde los albores de la industrialización, y muy especialmente desde mediados del siglo XIX. La mecanización de las labores agrícolas, junto con la escasa valoración económica (en términos de mercado) de su producción, hizo que la población que en el siglo XVIII residía en el mundo rural abandonase su medio natural para trasladarse a las ciudades donde se localizaban las nuevas industrias y los nuevos puestos de trabajo. El campo no volvió a recuperarse más. En nuestro país, durante el presente siglo, y especialmente a partir de los años sesenta, este éxodo de personal hacia las ciudades ha alcanzado proporciones alarmantes, llevando aparejado problemas de habitabilidad en las grandes ciudades (con la creación de barrios periféricos totalmente marginales, donde la miseria es la moneda común, y con la problemática social acompañante que se intenta resolver en todos los casos con medidas policiales). Los pueblos del interior, basados en la agricultura y la ganadería, se mueren. Algunos han sido ya completamente abandonados, otros no cuentan con escuela (ya no hay niños) y sólo esperan el paso de los años para fenecer. Los jóvenes, educados en una sociedad que privilegia el ambiente urbano, abandonan a las primeras de cambio el mundo de sus padres que para ellos representa el pasado. Y además un pasado sin futuro. Las iniciativas de la Administración para evitar este abandono.



                                                             EL ALUMNADO RURAL


Tal vez sea este el aspecto destacado más favorablemente por los profesores en cuanto a su trabajo, comparándolo con el trabajo docente en las grandes ciudades. Aunque no todo sea de color de rosa, evidentemente. Generalizando (feo defecto que a veces es preciso realizar), el alumnado del medio rural suele ser más tranquilo y más receptivo ante la labor del maestro. Si en las urbes la figura del docente apenas es valorada (el bajo nivel salarial tiene gran parte de la culpa en una sociedad regida por el principio economista "tanto ganas, tanto vales"), en los pueblos aún el maestro sigue siendo una figura respetada por los padres, lo que se refleja en la actitud del alumnado. Además, la escuela y los estudios son considerados como la única vía de promoción social, dado que la tradición tiende a que los hijos repitan las labores realizadas por sus progenitores. Especialmente es de destacar (aunque este no sea el momento) el papel de la niña, cuyo futuro es el de esperar al marido, y que ve en los estudios la posibilidad de escapar al destino de su madre. (Y aunque la realidad posterior lleve al desengaño). 






EL CICLO ESCOLAR El ciclo escolar de los niños y niñas de áreas rurales muestra una trayectoria en la que a raíz del inicio tardío, la desaprobación y la repetición se va acumulando un nivel de atraso creciente a lo largo de la educación primaria. En efecto, mientras que el porcentaje de estudiantes en edad adecuada alcanza 71% en el primer grado de primaria, al cursar el sexto grado los estudiantes en edad adecuada han disminuido a 42,5%.

 EXPECTATIVAS Y VALOR DE LA EDUCACIÓN Tanto los padres y madres de familia como los niños tienen una valoración altamente positiva de la escuela por su utilidad para mejorar sus condiciones de vida. Padres y madres consideran que el aprendizaje de la lectura y la escritura, así como del castellano en las comunidades de habla vernácula, son habilidades fundamentales ya sea para salir de la comunidad o, de permanecer en ella, para no ser engañados y lograr una buena capacidad de gestión y relación con instituciones públicas y privadas que redunden en un mayor desarrollo de la comunidad.

LOS DOCENTES En relación con la situación de los maestros, se muestran en primer lugar las características demográficas y profesionales del magisterio en las escuelas rurales de las tres regiones del país. En segundo lugar, se describen las condiciones de trabajo y de vida de los docentes rurales. A continuación se presentan algunas ideas respecto de lo que tales condiciones implican para la práctica diaria, el grado de satisfacción con el trabajo y las expectativas de los docentes rurales. Finalmente se resume lo que hemos encontrado como condiciones o factores que motivan un mejor desempeño de los docentes en las escuelas. Partimos por constatar que los docentes y las docentes son los agentes centrales para el éxito de la escuela en el campo. Sin embargo, su ejercicio está librado exclusivamente a sus características personales, lo que hace evidente la necesidad de diseñar una estrategia que intervenga sobre la calidad profesional de los docentes y sobre sus condiciones actuales de trabajo para garantizar un mejor desempeño.








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